WEBS MULTILINGÜES
Web en varios idiomas: cómo hacerla bien para clientes extranjeros
Si tienes clientes de otros países, residentes extranjeros o turistas, una web en un solo idioma deja fuera a una parte importante de ellos. Pero una web multilingüe no consiste en pasar los textos por un traductor. Esta guía explica qué idiomas elegir, cómo adaptar los contenidos y cómo organizar la web para que Google muestre a cada persona la versión correcta.
Qué idiomas necesitas
No hace falta traducir la web a todos los idiomas posibles. Mira quiénes son tus clientes reales y quiénes quieres que lo sean:
- Los idiomas en los que ya atiendes. Si en tu negocio se habla inglés o alemán, la web debería reflejarlo.
- Tus datos. Google Analytics muestra el idioma del navegador de tus visitas, y tu Perfil de Empresa en Google, de dónde vienen las reseñas.
- La capacidad de responder. Una web en alemán genera consultas en alemán. Si no puedes atenderlas, mejor no prometerlo.
Es mejor tener dos idiomas bien hechos que cinco a medias.
Traducir no basta: hay que adaptar
Un cliente extranjero no solo habla otro idioma: tampoco sabe cómo funcionan las cosas en tu país. Una buena versión en otro idioma explica lo que para un cliente local es obvio:
- Conceptos locales: en España, por ejemplo, qué es el NIE, el papel del notario, qué impuestos se pagan o cómo funciona una comunidad de propietarios.
- Ejemplos y referencias que tengan sentido para ese cliente.
- El tono: en alemán, un negocio profesional suele tratar al cliente de «Sie»; en inglés, el tono puede ser más cercano.
- Los datos prácticos: prefijo internacional en el teléfono, horario y si se atiende en su idioma.
Cómo organizarla para Google
Para que Google entienda la web y muestre a cada persona su idioma, la estructura importa más que el diseño:
- Una dirección por idioma. Lo más sencillo para un negocio pequeño son subcarpetas:
/en/,/de/. Evita cambiar el idioma solo con un botón que no cambie la dirección. - Etiquetas hreflang que conecten cada página con sus versiones en otros idiomas, y una versión por defecto.
- Títulos y descripciones traducidos en cada página, no solo el contenido visible.
- Un selector de idioma visible que lleve a la misma página en el otro idioma, no a la portada.
- Sin redirecciones automáticas por país o idioma del navegador: el país desde el que alguien navega no siempre coincide con el idioma que prefiere, y Google necesita poder ver todas las versiones.
Una dirección por idioma, conectadas entre sí
- Versión en español
- Título y descripción propios
- Enlaza a sus versiones en inglés y alemán
- Idioma por defecto (x‑default)
Por ejemplo: /servicios/
- Versión en inglés
- Textos adaptados, no solo traducidos
- Enlaza a las versiones en español y alemán
- Selector de idioma visible
Por ejemplo: /en/services/
- Versión en alemán
- Tratamiento de «Sie» si el cliente lo espera
- Enlaza a las versiones en español e inglés
- Sin redirecciones automáticas por país
Por ejemplo: /de/leistungen/
Traducción con IA: sí, pero revisada
Las herramientas de inteligencia artificial traducen hoy con una calidad muy buena y abaratan mucho una web multilingüe. Son un buen punto de partida.
Pero conviene revisar, idealmente con un hablante nativo, los textos que más pesan: la primera pantalla, los nombres de los servicios, los botones y las páginas legales. Un eslogan traducido literalmente o un término técnico mal elegido restan confianza justo donde más importa.
Qué hay que traducir (y qué se suele olvidar)
- Todas las páginas que el cliente necesita para decidir: inicio, servicios, sobre ti y contacto.
- Los formularios: etiquetas, mensajes de error y de confirmación.
- Los correos automáticos que recibe quien contacta.
- El aviso legal, la política de privacidad y el aviso de cookies.
- Los textos alternativos de las imágenes y los documentos descargables.
- La descripción de tu Perfil de Empresa en Google, si atiendes a clientes extranjeros.
Mantener los idiomas al día
El error más habitual aparece meses después: se cambia un precio, un horario o un servicio en español y las otras versiones se quedan atrás. Para evitarlo, cada cambio debería hacerse en todos los idiomas a la vez, o al menos anotarse para no olvidarlo.
Esta misma web está en español, inglés y alemán, y cada guía nueva se publica a la vez en los tres idiomas.
Revisión rápida de tu web multilingüe
- ¿Cada idioma tiene su propia dirección?
- ¿El selector lleva a la misma página en el otro idioma?
- ¿Los títulos y descripciones están traducidos?
- ¿Explicas los conceptos locales que un extranjero no conoce?
- ¿Los formularios y correos automáticos están en el idioma de cada versión?
- ¿Las versiones están al día entre sí?
Preguntas frecuentes sobre webs en varios idiomas
¿Es mejor un dominio por idioma o subcarpetas?
Para un negocio pequeño, las subcarpetas (/en/, /de/) en un solo dominio suelen ser lo más práctico: un solo sitio que mantener y toda la autoridad concentrada. Los dominios por país tienen sentido para empresas con presencia real en varios países.
¿Puedo usar un traductor automático en la propia web?
Los botones que traducen la página al vuelo son cómodos, pero Google no ve esas versiones como páginas propias y la calidad no se controla. Es mejor tener cada idioma como páginas reales y revisadas.
¿Cuánto cuesta añadir un idioma?
Depende del número de páginas y de si incluye traducción y revisión. En el Paquete Web Pyme, cada idioma adicional cuesta 250 € +IVA con la traducción con IA incluida; en una web a medida se presupuesta según su tamaño.
¿Tu negocio necesita hablar el idioma de sus clientes?
Diseño y escribo webs en español, inglés y alemán, adaptadas a clientes de otros países. En el Paquete Web Pyme, cada idioma adicional cuesta 250 € +IVA; en una web a medida, el diseño parte de 1.995 € +IVA.
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