WEBS PARA CLÍNICAS
Errores habituales en las webs de clínicas (y cómo corregirlos)
Muchas clínicas tienen buenos profesionales, buenas instalaciones y buenas reseñas, pero una web que no les ayuda a conseguir pacientes. Casi siempre por los mismos motivos. Estos son los errores que más veo al revisar webs de clínicas dentales, de fisioterapia, de estética y consultas médicas, y cómo corregir cada uno.
1. Hablar de la clínica y de la tecnología, no del paciente
«Clínica de vanguardia con la última tecnología y un equipo comprometido con la excelencia.» Es la frase más repetida en las webs de clínicas, y no responde a la pregunta del paciente: ¿me pueden ayudar con lo que me pasa?
Cómo corregirlo: empieza por el problema del paciente y lo que va a encontrar. La tecnología importa, pero como prueba de que puedes ayudarle, explicada en lo que le aporta: «un escáner 3D para que no tengas que morder pasta en las impresiones».
2. Tratamientos con nombres técnicos y sin explicar
Una lista de «implantología», «periodoncia» y «ortodoncia invisible» en una única página obliga al paciente a traducir su problema al lenguaje clínico. Y Google tampoco sabe qué búsquedas resuelve esa página.
Cómo corregirlo: una página por tratamiento importante, que explique para quién es, en qué consiste, cuánto dura y qué cuidados requiere, con las palabras que usaría el paciente.
3. Fotos de banco de imágenes
Médicos sonriendo con los brazos cruzados, sonrisas perfectas y salas de espera que no son las tuyas. El paciente las reconoce enseguida, y no le dicen nada de tu clínica.
Cómo corregirlo: una sesión de fotos profesional del equipo y de las instalaciones. Es una de las inversiones que más confianza aporta a la web de una clínica.
4. Pedir cita es difícil
Un teléfono que solo atiende por la mañana, un botón de cita escondido en el menú o un formulario sin explicación. Quien busca una clínica desde el móvil, a menudo fuera de horario, lo deja para luego, y luego llama a otra.
Cómo corregirlo: botón de cita visible en todas las páginas, varias vías de contacto, un formulario corto y la promesa de cuándo vas a responder.
5. Antes y después y testimonios sin cuidado
Fotos de pacientes reconocibles, sin consentimiento por escrito o retocadas, y testimonios usados como reclamo de un tratamiento. Además de restar credibilidad, chocan con la normativa de publicidad sanitaria, con la protección de datos y con los códigos deontológicos.
Cómo corregirlo: consentimiento expreso y por escrito, imágenes sin retoques y anónimas siempre que se pueda, y reseñas reales de Google en lugar de testimonios seleccionados. Lo explico en publicidad sanitaria en internet.
6. Promesas, ofertas y superlativos
«Sin dolor», «resultados garantizados», «la mejor clínica de la ciudad», «2x1 en blanqueamiento» o una cuenta atrás en la página de un tratamiento. Funcionan en otros sectores, pero en el sanitario pueden ser publicidad engañosa o contraria a la deontología, y transmiten lo contrario de lo que busca un paciente: prudencia.
Cómo corregirlo: sustituye las promesas por información. Explicar bien el tratamiento, quién lo hace y cómo es la primera visita convence más que cualquier descuento.
7. Faltan el registro sanitario y los datos de los profesionales
Muchas webs de clínicas no muestran el número de registro sanitario del centro, ni el número de colegiado o la especialidad de quien atiende. Son datos que la normativa exige o recomienda, y que el paciente busca cada vez más.
Cómo corregirlo: número de registro en el pie y en el aviso legal, y cada profesional con su nombre, titulación, especialidad reconocida y número de colegiado.
8. Un formulario que pide datos de salud
Formularios que piden el historial, síntomas detallados o medicación, sin una política de privacidad específica. Y páginas de tratamientos que envían a Google o Meta qué está mirando cada visitante.
Cómo corregirlo: pide lo mínimo (nombre, contacto y motivo general), revisa la política de privacidad y la configuración de cookies, y no instales píxeles publicitarios en páginas sensibles sin pensarlo bien.
9. Información desactualizada
Profesionales que ya no trabajan en la clínica, horarios de verano en noviembre, mutuas con las que ya no hay convenio o la última noticia de hace tres años. Para el paciente, una web abandonada dice algo de cómo se cuidan los detalles.
Cómo corregirlo: un repaso rápido cada mes del equipo, horarios, mutuas y tratamientos, y uno más completo una vez al año. Te ayudo con la guía cada cuánto actualizar tu web.
10. Una web lenta, insegura o difícil de usar en el móvil
Una web que tarda en cargar, se ve mal en el teléfono o muestra avisos de seguridad pierde citas. Y una web hackeada, algo frecuente en instalaciones de WordPress sin mantenimiento, es un problema serio para un centro que maneja datos de salud.
Cómo corregirlo: revisa la web desde tu propio móvil, mide su velocidad y asegúrate de que alguien se encarga de las actualizaciones y las copias de seguridad.
Preguntas frecuentes sobre las webs de clínicas
¿Puedo corregir estos errores sin rehacer la web?
Muchos sí: textos, fotos, botones de cita, datos legales o información desactualizada se pueden mejorar en la web actual. Rehacerla tiene sentido cuando la estructura o la tecnología impiden esos cambios.
¿Cuál es el error más grave?
Depende de cada clínica, pero los que más pacientes hacen perder suelen ser un mensaje genérico, tratamientos sin explicar y una cita difícil de pedir desde el móvil. Los relacionados con la publicidad sanitaria, además, pueden traer sanciones.
¿Cada cuánto debo revisar la web de mi clínica?
Un repaso rápido cada mes (equipo, horarios, mutuas y tratamientos) y uno más completo una vez al año, que incluya textos, velocidad, seguridad y cumplimiento de la normativa.
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